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GUILLERMO PEREYRA
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La autoformación

11/9/2026

1 Comentario

 
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"Dentro de cinco años serás la misma persona que eres hoy, excepto por dos cosas: la gente con la que te juntes y los libros que leas."

​— Charlie "Tremendous" Jones


Luci llegó a la oficina del profesor con una carilla en blanco y una excusa preparada, aunque él no le había pedido ninguna de las dos cosas. Se sentó frente al escritorio, rodeada otra vez de esa biblioteca de lomos gastados que la semana anterior había mirado de reojo, y fue directo al grano antes de que él le preguntara.

—Sigo sin leer nada, profe. Y no es porque no quiera, es que de verdad no me entra en el día. Entre mi hija, el trabajo y la facultad, cuando llego a mi casa lo único que me queda son ganas de dormir.

El profesor no pareció sorprendido; más bien parecía haber estado esperando exactamente esa respuesta.

—Te entiendo perfectamente, y por eso no te voy a pedir que leas una hora por día, porque sé que hoy eso te resulta imposible y te vas a frustrar al segundo día de intentarlo. Te voy a pedir algo mucho más ridículo: una carilla. Una sola página, todos los días, sin excepción.

—¿Una página va a cambiar algo?

—Una página, por sí sola, casi nada. Pero una página todos los días, durante un año, son varios libros completos, y sobre todo es un hábito instalado que ya no vas a tener que forzar. La meta no es leer mucho de una sola vez: es que leer se vuelva algo que haces sin pensarlo, como lavarte los dientes. Y para instalar un hábito así, la meta tiene que ser tan chica que te dé vergüenza no cumplirla.

Luci sonrió, un poco incrédula.

—Suena demasiado fácil.

—Esa es justamente la trampa que te tiende tu propia cabeza. Cuando te propones algo grande, como leer una hora diaria, la resistencia que sientes es enorme, y esa resistencia gana casi siempre. En cambio, cuando te propones algo ridículamente alcanzable, como una carilla, la resistencia desaparece, porque tu cerebro no encuentra excusa para no hacerlo. Y lo interesante es que, una vez que abriste el libro y leíste esa página, la mayoría de las veces sigues leyendo un poco más, simplemente porque ya rompiste la inercia inicial, que es la parte más difícil de cualquier hábito.

—¿Y si un día ni siquiera tengo ganas de abrir el libro?

—Ahí es donde entra algo que se conoce como la técnica de los hábitos atómicos: en vez de pensar en el resultado final que quieres lograr, piensas en el sistema mínimo que te lleva hasta ahí.

No te propongas "ser una persona que lee mucho", propone algo bien concreto y anclado a algo que ya haces todos los días; por ejemplo, leer tu carilla después de amamantar o a darle la leche a tu hija, o apenas te subes al colectivo para ir al trabajo. Atar el hábito nuevo a algo que ya es automático en tu rutina hace que sea mucho más fácil sostenerlo en el tiempo, porque no dependes de la fuerza de voluntad, que es un recurso que se agota, sino de una señal que ya está instalada en tu día. A esta estrategia, la conocemos como encadenamiento de hábitos. Funciona con los pacientes y también con nosotros. 

El profesor se levantó, sacó un libro de la estantería y lo dejó sobre el escritorio, sin abrirlo todavía.

—Hay otra herramienta que te quiero compartir, que uso yo mismo desde hace años: la regla 90-90-1. La ideó Robin Sharma. La idea es simple: eliges el objetivo más importante que tienes en este momento de tu vida, uno solo, y le dedicas los primeros noventa minutos de tu día, durante noventa días seguidos, sin excepción. Antes de revisar el celular, antes de las obligaciones que te van a robar la energía, le das lo mejor de tu concentración a eso que de verdad te va a acercar a la persona que quieres ser.

—Yo ni siquiera tengo noventa minutos libres a la mañana.

—Lo sé, y por eso te dije que empieces con la carilla, no con la regla completa. Pero quiero que la conozcas, porque más adelante, cuando tu hija crezca un poco y tus tiempos cambien, vas a poder aplicarla a algo puntual: preparar una certificación, escribir tu Trabajo Final, armar un proyecto propio. Guárdala para cuando la necesites.

Se sentó de nuevo, con las manos entrelazadas sobre el escritorio.

—Ahora te voy a preguntar algo más importante que si lees o no lees. ¿Tú ya te imaginas dónde quieres estar trabajando como TO de acá a cinco años?

Luci lo pensó unos segundos.

—Sí, la verdad que sí. Me veo en un centro de rehabilitación pediátrica, trabajando con chicos con discapacidad.

—Perfecto. Entonces esa imagen que tienes en la cabeza no es un sueño lejano, es tu punto de llegada, y todo lo que hagas hoy tiene que empezar a acercarte ahí. Si ya sabes dónde quieres estar en cinco años, no puedes esperar a estar ahí para empezar a formarte para eso. La autoformación no arranca cuando consigues el puesto que sueñas: arranca hoy, con la carilla de hoy, eligiendo leer sobre neurodesarrollo en vez de cualquier otra cosa. Eso es ser intencional con tu propio desarrollo, exactamente lo mismo que hablamos la semana pasada sobre las actividades con los pacientes, pero aplicado a ti misma.

—Nunca lo pensé así.

—La mayoría no lo piensa así, y ahí está el problema más grande de nuestra profesión. Los terapeutas ocupacionales nos pasamos la vida entera diseñando planes para mejorar el desempeño de otras personas, y descuidamos por completo nuestro propio desarrollo y nuestro propio equilibrio.  Porque si hay alguien con desequilibrio ocupacional, somos los TO´s.

Le exigimos disciplina y constancia a nuestros pacientes, y a nosotros mismos no nos exigimos ni una carilla por día. Eso, con el tiempo, te vacía, igual que te vacía cargar el dolor ajeno sin ecpatía.

—¿Y por dónde empiezo, además de la carilla?

—Busca referentes, mentores, gente que ya esté trabajando en lo que a ti te gustaría trabajar en cinco años, y préstales atención: qué leen, cómo hablan de su trabajo, qué cursos hicieron, cómo llegaron ahí.

No te quedes solamente con lo que te enseñe el docente de turno, por más que ese docente te caiga bien —dijo, señalándose a sí mismo con una sonrisa—. Cada profesor te va a dar una mirada, valiosa, pero parcial. Si dependes solamente de eso, tu formación va a ser tan chica como la cabeza de una sola persona. Un mentor no reemplaza la carrera, la amplía. Te muestra un camino que ya recorrió, te ahorra errores, te conecta con gente que jamás hubieras conocido sola.

—¿Y cómo se busca un mentor? Suena intimidante.

—Mucho más simple de lo que piensas. Empieza por seguir a esos referentes en congresos, en redes, en sus publicaciones. Escríbeles un mensaje genuino, cuéntales qué te llamó la atención de su trabajo. La mayoría de las personas que llegaron lejos en esta profesión recuerdan perfectamente lo difícil que fue para ellos al principio, y están más dispuestas a ayudar de lo que imaginas. Lo único que tienes que hacer es animarte a preguntar. Invítalos a comer! eso nunca falla! 

Luci miró la biblioteca del profesor de otra manera, como si cada libro ahí fuera, en el fondo, un mentor silencioso esperando ser abierto.

—Entonces, para la semana que viene...

—Para la semana que viene, quiero que traigas elegido el primer libro con el que vas a empezar tu carilla diaria, y el nombre de al menos un referente de la especialidad que te imaginas ejerciendo en cinco años. No hace falta que lo hayas contactado todavía, solo que sepas su nombre. Parafracendo a Stamateas, lo mínimo es lo máximo!

Actividad de aplicación

Ejercicio — La regla de la carilla
Elige un libro relacionado con la especialidad que te imaginas ejerciendo en el futuro, y comprométete a leer una sola página por día durante los próximos treinta días. Ata ese momento de lectura a algo que ya haces todos los días, para que se vuelva automático.


Ejercicio — Tu mapa de mentores
Escribe el nombre de dos o tres referentes de la Terapia Ocupacional, actuales o históricos, cuyo camino te gustaría seguir de cerca. Investiga qué leen, qué formación tienen y cómo llegaron a donde están.


Ejercicio — Tú, de acá a cinco años
​Describe, con el mayor detalle posible, dónde te ves trabajando como TO en cinco años. Después escribe tres cosas concretas que podrías empezar a hacer esta misma semana para acercarte a esa imagen.
1 Comentario
Gabriela
21/9/2026 11:33:00 pm

Excelente! Me encantó lo tomo como herramienta.

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    Las crónicas de Luci

    ​En esta sección encontrarás historias de ficción protagonizadas por Luci, el profesor y un anciano.
    Cada historia parte de una vivencia y busca acercarnos, de manera sencilla y concreta, a principios, aprendizajes y estrategias que pueden ayudarnos a mejorar nuestras intervenciones y a seguir creciendo como profesionales.
    Estas historias también están inspiradas en los desafíos, preguntas y aprendizajes que acompañaron mi propio camino como estudiante. Volver sobre ellos me invita a pensar no solo en el docente que quiero llegar a ser,
    sino también en el anciano en quien quiero convertirme.

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